miércoles, 13 de junio de 2018

Gambas con gabardina sin gluten


Hay aperitivos que marcan la diferencia, esto es así. Y las gambas con gabardina son a mi gusto uno de ellos a pesar del engorro de tenerlas que freír y lo que se monta en la cocina (y prácticamente en toda la casa con olor!). Peeeero me compensa con creces el poderlas disfrutar después. En casa en más de una ocasión es la cena acompañadas de una ensalada pero no me digáis que como un entrante o un vermú no son perfectas. 

Ingredientes:
  • 12 gambas
  • 1 huevo
  • Una pizca de sal
  • 150 milílitros de cerveza sin gluten
  • Media cucharadita de levadura química
  • 3 cucharadas soperas de harina Mix B de Schar

Preparación:

La única dificultad de esta receta está en coger la densidad adecuada de la masa para que podemos untar bien las gambas. Tiene que quedar lo suficientemente líquida para poderla manejar pero no demasiado porque si no no quedará adherida a las gambas. Por otra parte con las cantidades de la receta va a sobrar masa seguro pero no os preocupéis porque la podéis freír en el mismo aceite y os saldrán unos "buñuelos" la mar de ricos.

Primero vamos a preparar las gambas y para ello las limpiamos bien. Obviamente las pelamos y yo además les quito la tripa con un palillo. Esto no es obligatorio pero siempre quedan mejor. Una vez limpias las salamos y reservamos.

En un bol ponemos el huevo junto con la sal y la cerveza (no pongáis toda, reservad un poco para ir cogiendo la textura adecuada). Batimos bien y luego vamos incorporando la harina junto con la levadura. Al igual que hemos reservado un poco de cerveza id añadiendo la harina cucharada a cucharada y así os asegurareis de que la masa no quede ni muy líquida y muy dura. Una vez tenemos la masa vamos sumergiendo las gambas en ella y las freímos en aceite bien caliente. Cuando se doren por un lado les damos la vuelta y luego una vez terminadas sacarlas a un papel absorbente para quitar el exceso de aceite. Y ya... a disfrutarlas!!!

lunes, 9 de abril de 2018

Creps sin gluten


Cuando un domingo nos levantamos con ganas de darnos un homenaje... o hacemos gofres o hacemos creps. Lo "malo" es que son muchos domingos los que tenemos esas ganas! pero bueno, ya los acompañamos con algo de fruta fresca para compensar... (lo sé, esto lo digo para autoconvencerme pero no tiene ningún fundamento, ya me lo digo yo todo). Con que preferís acompañarlos? nuestra combinación favorita es con crema de cacao y plátano o fresa (o ambas!). También podéis añadirle un plus con nata y si os sobran siempre se pueden aprovechar en la cena con algo salado porque tapados en la nevera aguantan sin problemas.

Ingredientes:
  • 500 milílitros de leche
  • 2 huevos
  • 50 gramos de azúcar
  • 250 gramos de harina Mix Dolci de Schar
  • Mantequilla

Preparación:

La preparación realmente no tiene ningún misterio y es que simplemente hay que añadir todos los ingredientes excepto la mantequilla al vaso alto de la batidora e integrarlo todo unos minutos hasta que quede una masa fina y homogénea.

Una vez hecho esto, untamos una sartén con un poco de mantequilla retirando el exceso con una servilleta ya que solo tiene que quedar pintada la superficie. Ponemos el fuego medio alto y cuando esté caliente vertemos una cucharada de la mezcla anterior. Repartimos por toda la sartén moviéndola y cuando se empiecen a levantar los bordes le damos la vuelta con una espátula o pala. Repetimos esta operación hasta que se termine la masa y mientras los vamos haciendo los tapamos con un paño húmedo para que se mantengan calientes.

domingo, 4 de marzo de 2018

Hogaza sin gluten de masa madre con patata cocida y ajos confitados con romero


Ni recuerdo la última vez que me puse a experimentar con el pan! he tenido un pequeño "bajón productivo" en mi faceta panarra pero este año me he propuesto volver a hacer pan (sí, lo sé, estamos a marzo y ya no sé si esto entra como propósito de nuevo año...). Lo cierto es que vi una receta del blog Chup Chup Chup de un pan con patata, ajos confitados y romero y me propuse hacer una versión sin gluten. Además he tenido la suerte de recibir un regalazo de masa madre desde Sevilla y tenía que introducirla sí o sí. Así que entre la receta anterior y otra de masa madre del blog de Zuzana Zero Gluten más mis tuneos ha salido de la coctelera el pan que hoy os traigo en esta receta!

Ingredientes:
  • 150 gramos de almidón de trigo sin gluten
  • 100 gramos de fécula de patata
  • 50 gramos de fécula de mandioca dulce
  • 75 gramos de harina de trigo sarraceno
  • 50 gramos de harina de arroz integral
  • 150 gramos de masa madre de trigo sarraceno y arroz integral hidratada al 100%
  • 150 gramos de patata cocida
  • 10 gramos de sal
  • 10 gramos de xantana
  • 10 gramos de psyllium
  • 10 gramos de miel
  • 375 milílitros de agua mineral
  • 50 milílitros de aceite de oliva
  • 3 dientes de ajo
  • Una cucharada de romero seco

Preparación:

Para comenzar vamos a confitar los ajos y para ello los ponemos chafados junto con el aceite y el romero a fuego muy suave, sin que llegue a hervir nunca. Los dejamos durante unos 15 minutos y luego colamos el aceite reservando los ajos aparte. Mientras se están haciendo los ajos ponemos en el propio recipiente de la amasadora el agua junto con la miel y la masa madre, dejando la mezcla unos 20 minutos para que se comience a activar la masa madre.

A continuación echamos todos los ingredientes secos excepto la xantana. A la patata, que tendremos previamente cocida y pelada, le añadimos los 3 ajos confitados y pelados y chafamos todo con un tenedor para juntarlo con el resto de ingredientes. Amasamos 15 minutos a velocidad media y para terminar añadimos la xantana disuelta en el aceite donde hemos confitado los ajos con el romero. Seguimos amasando un par de minutos y tendremos lista la masa.

Ahora pasamos al turno de las fermentaciones. Y digo en plural porque vamos a hacer hasta 3 diferentes. La primera es a temperatura ambiente y tapado con un film en torno a una hora, en el mismo recipiente donde hemos amasado. Una vez haya pasado ese tiempo metemos todo en la nevera para hacer un segunda fermentación en frío durante al menos 12 horas. Transcurrido ese tiempo, desgasificamos un poco la masa y le damos la forma que queramos (yo he usado un banetón) para fermentarlo por tercera vez a temperatura ambiente. Esta tercera tiene que ser hasta que doble el tamaño y dependerá de la temperatura y humedad de donde lo hagáis, a mi me ha costado en torno a 2 horas.

Una vez fermentado, lo metemos en el horno precalentado 250 grados o todo lo que dé de temperatura. En esto también vamos a hacer varias fases, primero a 250 grados con calor abajo y vapor durante 15 minutos, después retiramos el vapor, mantenemos el calor abajo y bajamos la temperatura a 220 grados durante 30 minutos y por último bajamos la temperatura a 200 grados y con calor arriba y abajo horneamos durante 10 minutos más. Abrimos la puerta del horno, mantenemos nuestra hogaza unos minutos más y la sacamos a una rejilla hasta que se enfríe por completo, evitando por supuesto abrir nuestro pan. Este enfriado por completo sobre la rejilla sin abrir, nos permitirá que la miga se termine de hacer por lo que es muy importante tener paciencia.

A la hora de hornear, una manera sencilla de conseguir vapor en el horno es poniendo una bandeja metálica en la parte más baja a la par que precalentamos. Cuando metamos el pan en el horno echamos con cuidado un vaso de agua y como la bandeja estará muy caliente evaporará el agua y generará el vapor necesario. Y ahora que ya está fría nuestra hogaza... es tiempo de abrir nuestro pan y disfrutar de su miga!

lunes, 19 de febrero de 2018

Boquerones en vinagre


Me encantan los escabeches, lo reconozco. De vegetales, de carne o de pescado, me da igual! Y por supuesto unos boquerones en vinagre no podían faltar en mi recetario. Además lo malo es que encontrar unos decentes en los supermercados... pues es bastante complicado. Cómo os gustan más a vosotros? yo en bocadillo junto con el pan untado con tomate me parece un manjar a la altura de pocos! Y ya por último, a partir de abril comienza la temporada de la anchoa del Cantábrico así que si podéis, no dudéis en utilizarla para hacer esta receta porque la calidad subirá muchos muchos puntos!

Ingredientes:
  • 200 milílitros de vinagre blanco
  • 100 milílitros de vinagre de manzana
  • 100 milílitros de agua
  • Boquerones limpios
  • Sal
  • Aceite de oliva
  • Ajo
  • Perejil

Preparación:

Para esta receta es necesario que los boquerones estén limpios ya de cabeza y tripas así que pedirle a vuestro pescadero que lo limpie. También podéis hacerlo vosotros mismos si tenéis maña o sabéis hacerlo. Una vez limpios, vamos a congelarlos durante al menos 24 horas para evitar posibles contaminaciones por anisakis.

Llegados a este punto, la verdad es que la receta es bastante sencilla, lo único que habrá que controlar los tiempos de macerado para que no se queden demasiado duros. Descongelamos los boquerones y los secamos bien con papel de cocina absorbente. Una vez secos, los ponemos en un recipiente de cristal en diferentes capas con la piel hacia abajo y entre capa y capa ponemos un poco de sal. Una vez tenemos todos los boquerones (como os habréis dado cuenta no he hablado en ningún momento de cantidades, eso lo dejo a vuestro gusto...) los cubrimos bien con los vinagres y agua mezclados. Es fundamental que queden cubiertos por completo así que si necesitarais más tendréis que guardar las proporción de 75% vinagre y 25% agua. Yo combino vinagre blanco y vinagre de manzana porque me parece más suave pero esto también va un poco en gustos. Una vez cubiertos, esperamos entre 4 y 6 horas para que se "cocinen". Es interesante que los boquerones tengan más o menos el mismo tamaño para que se cocinen por igual, el punto es cuando la carne ha pasado a ser blanca.

Una vez transcurrido el paso de cocinado en el vinagre, escurrimos bien los boquerones y los pasamos a otro recipiente limpio de cristal. Vamos poniendo otra vez en capas solo que ahora ponemos ajo y perejil picados entre ellas. Para finalizar, cubrimos bien con aceite de oliva y solo nos queda esperar al menos 24 horas más para empezar a degustarlos... veréis qué delicia!!!

viernes, 9 de febrero de 2018

Galletas Anzac sin gluten


Hoy os traemos unas galletas con mucha mucha historia! Su origen se remonta a la Primera Guerra Mundial y se asocian al Australian and New Zeland Army Corps (cuyas siglas dan lugar a su nombre). Al ser unas galletas duras y muy resistentes, además de no llevar huevo entre sus ingredientes, aguantaban muy bien el transporte naval y cuenta la leyenda que las mujeres de los soldados destinados en el extranjero se las enviaban a sus maridos. Si queréis saber un poquito más de su historia y orígenes os remito a la Wikipedia, como no, donde existe un artículo muy completo. Simplemente un par de curiosidades más antes de entrar de lleno en la receta... estas galletas se realizan tradicionalmente un día en concreto en Australia y Nueva Zelanda que es el 25 de abril y además el término Anzac está incluso protegido por la legislación australiana!

Ingredientes:
  • 100 gramos de harina Mix Dolci de Schar
  • 85 gramos de azúcar
  • 100 gramos de copos de avena sin gluten
  • 100 gramos de coco rallado
  • 100 gramos de mantequilla
  • 1 cucharada de miel (la receta original es con Golden Syrup)
  • 1 cucharadita de bicarbonato
  • 2 cucharadas de agua

Preparación:

Primeramente ponemos en un bol la harina junto con el azúcar, la avena y el coco. Con unas varillas mezclamos bien para que se repartan los ingredientes. En un recipiente que podamos meter en el microondas ponemos la mantequilla y la derretimos (yo la pongo a baja potencia de 15 segundos en 15 segundos hasta que la veo líquida). Una vez derretida, añadimos la miel a la mantequilla y mezclamos bien. Solo nos queda hervir las dos cucharadas de agua (podéis utilizar el microondas también), añadir el bicarbonato y mezclar junto con el azúcar y la miel.

Una vez que tenemos los ingredientes secos y líquidos mezclados por separado, solo nos queda hacer la masa final de las galletas. Para ello, echamos los líquidos en los secos y mezclamos bien con una espátula. Hacemos bolas de masa (nos deberían salir unas 18) y las vamos poniendo en el horno separadas ya que luego van a crecer y se pegarán unas a otras. Estas bolas las chafamos ligeramente con la mano hasta hacer algo así como "hamburguesas" y al horno.

Horneamos durante 10 minutos a 180 grados (horno precalentado) hasta que se vean doradas. Estas galletas me parecieron muy curiosas al hornear ya que primero se fueron desparramando, luego pasaron a una fase de hincharse para finalmente deshincharse y tomar color. Una vez horneadas, las dejamos reposar un par de minutos en el horno apagado y abierto y ya las pasamos a una rejilla con cuidado (en este punto están bastante blandas) para que terminen de enfriarse y endurecerse.

miércoles, 24 de enero de 2018

Barritas de plátano y avena


Hace ya días que quería hacer una receta de barritas de cereales, prácticas y cómodas para llevar fuera de casa. Y desde que descubrí la avena sin gluten y que me sentaba bien (OJO! aunque hay avena certificada sin gluten no a todos los celíacos sienta bien por lo que si nunca la has probado introdúcela con cuidado) aún me apetecía más hacerla. Así que aprovechando que el lunes era festivo en Huesca y estábamos con las peques, nos pusimos manos a la obra todos porque es de esas recetas donde pueden ayudar y se lo van a pasar muy bien.

Ingredientes:
  • 210 gramos de plátano maduro y limpio
  • 75 gramos de copos de avena sin gluten
  • 20 gramos de anacardos crudos
  • 20 gramos de dátiles sin hueso
  • 20 gramos de fruta deshidratada
  • 10 gramos de pipas de girasol crudas
  • Chocolate negro para decorar

Preparación:

La preparación no puede ser más sencilla ya que se trata de mezclar en un cuenco el plátano limpio y chafado, la avena, los anacardos picados, los dátiles y la fruta también picado y las pipas de girasol enteras. Mezclamos con una espátula para que queden los ingredientes bien repartidos y volcamos la masa sobre un papel de horno. Con ayuda de una cuchara o una espátula de silicona damos forma lo más cuadrada posible y lo llevamos al horno.

Horneamos a 180 grados durante unos 12 o 15 minutos y sacamos a una rejilla para que se enfríe y evitar que se reblandezca. Esperamos una hora a que haya enfriado y con un cuchillo grande y afilado troceamos en porciones del tamaño que mejor nos convenga. Para finalizar, podemos bañar en chocolate negro la parte inferior para darle un toque más rico o poner unas gotas de chocolate blanco por encima.